¿Por qué afrontar y entender la muerte de los seres queridos?

 

 

En octubre se celebra “Halloween” y los días de “Todos los Santos y los difuntos” dependiendo del país. Días que se celebran para acordarse de los que ya no están, días que enmarcan el comienzo del invierno, la muerte de la naturaleza y el comienzo del fin de un año. En definitiva días que representan en cierto modo a la muerte.

La muerte es algo universal e irreversible, está en todo lo que nos rodea, todo tiene un comienzo y tiene un final, y estamos expuestos a ella. Aprovechar cuando los niños escuchan la noticia de un fallecimiento, o ven algún animalito muerto en la calle puede ser un buen momento para ir introduciendo estos conceptos y que lo vean como algo natural, lo que mejorará su capacidad de afrontar muertes cercanas a ellos en un futuro.

Por eso queremos hablar en este post de este tema, el cual, se convierte muchas veces en algo tabú de cara a hablarlo con nuestros hijos pequeños.  Aunque resulte algo muy difícil de hacer, cuando llega el momento en el que se pierde a un ser querido, es algo necesario y es mejor ser sinceros con ellos, por que al igual que nosotros como adultos, también necesitan superar su duelo. Es complicado, ya que nosotros también estamos sintiendo un dolor por una pérdida, pero nuestros hijos también necesitan comprender lo que ocurre.

¿Pero que tenemos que hacer como padres cuando la muerte es la de un ser querido?

-Lo primero es buscar un momento y un lugar adecuado, sentarse con ellos para que estén tranquilos, y explicarles lo ocurrido con palabras sencillas, claras y sinceras.

-Hay que utilizar un lenguaje que el niño pueda entender, en función de su edad.  Por ejemplo explicarles que llega un momento en el que “el cuerpo deja de funcionar”.  No es conveniente utilizar eufemismos, como por ejemplo decir que la persona está durmiendo, o que está de viaje. Los niños son muy literales a corta edad y pueden empezar a preguntar cuando se va a despertar, si va a ir a su cumpleaños, etc.

-Tenemos que explicarles que se ha ido no porque no los quisieran, sino que se ha marchado por una causa ajena a ellos. Que ellos no querían dejarle.

-Ser honestos con ellos, no ocultarles información. Responder a todas sus preguntas. Por ejemplo, es típico que pregunten que si nosotros que somos sus papás y mamás también vamos a morir, es un miedo que les surge y es completamente normal, en estos casos tendríamos que explicarles que estamos sanos y que seguramente no moriremos hasta más adelante.

-Dejarles claro que esa persona o esa mascota a la que tanto querían, no va a volver nunca. Explicarles que siempre estará en su memoria y pueden pensar en ellos cuando quieran. Es bueno compartir recuerdos, ver fotografías con los fallecidos…

-Hay que dejarles pasar por su propio duelo. Explicarles que no hay una única manera de sentirse y que observarán diferentes reacciones en las personas que le rodean. Que no se preocupen si lloran o no si no le salen las lágrimas. Que llorar es una reacción natural ante el dolor emocional y la pérdida. No hay que olvidar que cada niño es un mundo y reaccionará de manera diferente. Como hemos comentado, tienen que pasar su propio duelo y observaremos en ellos reacciones tales como enfado, depresión, miedo…

Nosotros como padres tampoco debemos escondernos a llorar, pensarán que es algo malo que hay que ocultar y harán lo mismo. Si nos ven llorando simplemente decirle que estamos tristes porque echamos de menos a ese ser querido.

-Dejarles espacio si lo necesitan y escucharles si nos lo piden, pero sin desatenderles y estar atentos a sus demandas para que no se dejen de sentir seguros.

-Hay que prestar especial atención en la muerte de padres y hermanos, ya que por regla general, están más ligados a los niños.  En estos casos debemos dar apoyo continuo y observar sus reacciones.

-Seguramente continúen preguntando durante mucho tiempo que cuando va a volver esa persona.  Estar tranquilos y volverles a reafirmar que esa persona no va a estar ya con ellos.

-En cuanto al funeral y al cementerio muchos padres no saben si es bueno llevarlos o no. Esto depende un poco de la persona y del niño. Es bueno dejar que los niños participen en cualquier ritual de duelo, si ellos quieren hacerlo. Antes que nada tenemos que explicarles en qué consiste el rito y lo que van a encontrar allí. Si somos creyentes, hay que hablarles sobre nuestras creencias sobre la muerte y explicarles el sentido de estos rituales.

Con frecuencia, lo que más ayuda a los niños frente a las pérdidas, es volver a su ritmo de vida, a sus clases, a sus actividades, a jugar con sus amigos…  También es importante garantizarle el máximo de estabilidad posible. Asegurarles que aunque volvamos a hacer nuestra vida, vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos.

En nuestra videoteca podéis encontrar vídeos, para, de manera placentera, empezar a comprender el concepto de la muerte aunque no nos haya tocado todavía de manera directa o para afrontar mejor el duelo en el caso de una pérdida. Jack and Death (Jack y la muerte) relata la historia de un niño que quiere salvar a su madre guardando a la muerte en una botella,  Frog Hunt nos enseña que todo ser vivo tiene una función durante lo que dura su vida, y Why stones live forever nos explica porque los animales tienen que morir.

Terminamos con una frase de William C. Kroen, autor de “Cómo ayudar a los niños a afrontar la muerte de un ser querido”, libro recomendado  si queréis profundizar más en el tema.

“ Poder llorar la muerte de un ser querido adecuadamente y afrontar la pérdida antes de que se produzca, en el momento en que ocurre y sobre todo después, hace que el niño/a no pueda sentirse culpable, deprimido, enojado o asustado.”

Cuando ayudamos a nuestros hijos a curarse del dolor que produce la herida emocional más profunda de todas –la muerte de un ser querido -, los estamos dotando de unas capacidades y una comprensión importantes, que le servirán

Categorías: La muerteniños

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