PICASSO: «CUANDO LLEGUE LA INSPIRACIÓN, QUIERO QUE ME ENCUENTRE TRABAJANDO».

 

 

¿Qué es lo que te inspira: una persona, un lugar, un momento? ¿Sabes qué hacer cuando se te ocurre una idea pero no cómo hacerla aparecer? ¿Te preguntas por qué hoy estás tan inspirado y ayer no caía ninguna? ¿Crees que están arriba y que debes atraparlas al caer? No, si la idea estuviese escrita no existiría la creatividad, tendrías que sentarte y esperar.

La fiesta de ideas. La creación es otra cosa, es ensayo y error, es corregir y reformular. Llega con años de estudio, de trabajo duro, con muchas frustraciones y pocas alegrías. Edison dijo que un genio es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración.

Para muchos el trabajo y la inspiración son rivales. Los griegos llamaban inspiración a un momento de éxtasis divino, el artista recibía la inspiración de los dioses. Freud en el siglo XX, situó a la inspiración en la psiquis del individuo,  la definió como un brote.

«La inspiración de San Mateo», muestra un momento de inspiración. Apoyado en su mesa, pluma en mano, encima de él un ángel enumera el trabajo. San Mateo  parece atento a las instrucciones. Curiosa representación de la inspiración como tarea por hacer.

No hay idea sin concepto. ¿Quién nació antes el huevo o la gallina? El concepto es la representación mental del objeto. Para comunicar un concepto se precisa la palabra, sin ella para hablar de una “piedra” deberíamos apelar a que es: – dura, pesada, rugosa, etc.-  y el concepto perdería su unidad. Por otra parte,  sin la imagen, faltaría el  soporte sensorial.

Los creadores combinan la imagen y la palabra. Einstein señaló que para él la imaginación es más importante que el conocimiento. En vez de complejas ecuaciones matemáticas, hablaba de trenes en movimiento, de rayos, de ascensores en caída libre.

La creación depende de un concepto facilitador, de entender lo que provoca la idea.

¿Qué es?, ¿Cómo es?, ¿Para qué es? Tan simple y complicado. La respuesta es la esencia, no su aspecto, sus características, sin omitir partes que impidan comprender al todo.

Se crea para resolver un problema, el concepto busca su «cómo». Así nacen las ideas, una de ellas será la elegida entre sus hermanas. El concepto no muere con la idea, puede redireccionarse, reinventarse, replantearse. La explosión genial se fundamenta en un proceso técnico que la hace capaz de transitar el camino de la viabilidad.

La creatividad es como un caballo salvaje, el concepto la debe domar,  orientar y guiar. Si no se hace se corre el riesgo de que nos lleve a cualquier parte.

Sin concepto no hay idea y sin idea el concepto no camina. El concepto es el «big bang» de la idea, se puede recrear y corregir. La lluvia de ideas es un ejercicio que lo desarrolla.

Hay que ver más allá en un mundo lleno de información. El conocimiento la usa para crear conceptos e ideas. La sabiduría es el fruto del conocimiento y la experiencia.

La información es como el carbón. Un dato -el carbón en la mina- se convirtió información útil -la bolsa de carbón-. El conocimiento lo convirtió en acero con el que la sabiduría construyó un puente. Unió la información externa (saber) e interna (experiencia)

Inhalar información, exhalar conocimiento Las agencias publicitarias crean un entorno  donde el creativo recibe un tratamiento especial. Pero las ideas no surgen por eso, sino de saber, de reconocer lo inexplorado y de reformularlo con nuevos conocimientos.

Sin conocimiento no hay juego creativo. Las neuronas espejo copian los factores que llevan a la meta. Cuidado: las ideas vuelan y se las lleva el viento. Hay que atraparlas en el aire con libreta en mano. Pasteur decía que  el azar sólo favorece a las mentes preparadas.

Categorías: Inspiracion

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